Los personajes que habitan estos relatos poseen un fuego interior que los impulsa a atravesar el más difícil de los caminos en la búsqueda de sus sueños: el del auto-conocimiento. Un Profesor que se vuelve pescador, un pollo que se pregunta por qué tiene alas y no puede volar, un ratón que sueña con la luna. Estos son algunos de los protagonistas de las aventuras que J. Medina nos brinda en El Pez Mágico y otras parábolas. Colmado de belleza, escrito con inteligencia, con una prosa poética honesta y sencilla que despertará entusiasmo e inspiración en el lector que se acerque a estas historias para pasar un buen rato. 



La lluvia en su cara lo despertó, 

abrió la boca para beber de esa agua fresca 

y sintió la agradable sensación de renovarse.

“Hasta los monos se caen de los árboles”, sonó la voz de su padre en su cabeza.

Mientras estuvo desmayado 

soñó algún recuerdo y ahora esas palabras venían a su mente.

Se incorporó con dificultad 

y miró hacia las varas, pero la tormenta se hacía más fuerte

y no le permitía visibilidad. 

Quiso caminar hacia ellas sujetándose de las barandillas

cuando sintió que una sacudida brusca del barco 

lo tumbó al piso.

Los personajes que habitan estos relatos poseen un fuego interior que los impulsa a atravesar el más difícil de los caminos en la búsqueda de sus sueños: el del auto-conocimiento. Un Profesor que se vuelve pescador, un pollo que se pregunta por qué tiene alas y no puede volar, un ratón que sueña con la luna. Estos son algunos de los protagonistas de las aventuras que J. Medina nos brinda en El Pez Mágico y otras parábolas. Colmado de belleza, escrito con inteligencia, con una prosa poética honesta y sencilla que despertará entusiasmo e inspiración en el lector que se acerque a estas historias para pasar un buen rato. 



La lluvia en su cara lo despertó, 

abrió la boca para beber de esa agua fresca 

y sintió la agradable sensación de renovarse.

“Hasta los monos se caen de los árboles”, sonó la voz de su padre en su cabeza.

Mientras estuvo desmayado 

soñó algún recuerdo y ahora esas palabras venían a su mente.

Se incorporó con dificultad 

y miró hacia las varas, pero la tormenta se hacía más fuerte

y no le permitía visibilidad. 

Quiso caminar hacia ellas sujetándose de las barandillas

cuando sintió que una sacudida brusca del barco 

lo tumbó al piso.

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