La noche yace calma nace por la propia exaltación del poeta hacia su musa. El amor en toda su plenitud, con sus altos y bajos, reflejados en escritos que van desde el sentimiento puro por una mujer, el vuelo de un ave o el simple desprendimiento de una hoja.

    Es el resultado de vivencias, anhelos, frustraciones y soledades desnudas frente al lector, que lo sumirán en una cálida lectura. La noche yace calma nace por la propia exaltación del poeta hacia su musa. El amor en toda su plenitud, con sus altos y bajos, reflejados en escritos que van desde el sentimiento puro por una mujer, el vuelo de un ave o el simple desprendimiento de una hoja.

    Es el resultado de vivencias, anhelos, frustraciones y soledades desnudas frente al lector, que lo sumirán en una cálida lectura.



    En noches como estas,

    de blancos y ondulantes azahares

    en que el cielo estrellado y azabache

    pareciera de su inmensa bóveda

    con su ejército descender,

    solía desplegar con ingenio

    las virtudes primorosas de su arte.

    Cual ave sideral, habitué en el espacio infinito.

    La noche yace calma - Marcos Damián Meneses

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    La noche yace calma nace por la propia exaltación del poeta hacia su musa. El amor en toda su plenitud, con sus altos y bajos, reflejados en escritos que van desde el sentimiento puro por una mujer, el vuelo de un ave o el simple desprendimiento de una hoja.

    Es el resultado de vivencias, anhelos, frustraciones y soledades desnudas frente al lector, que lo sumirán en una cálida lectura. La noche yace calma nace por la propia exaltación del poeta hacia su musa. El amor en toda su plenitud, con sus altos y bajos, reflejados en escritos que van desde el sentimiento puro por una mujer, el vuelo de un ave o el simple desprendimiento de una hoja.

    Es el resultado de vivencias, anhelos, frustraciones y soledades desnudas frente al lector, que lo sumirán en una cálida lectura.



    En noches como estas,

    de blancos y ondulantes azahares

    en que el cielo estrellado y azabache

    pareciera de su inmensa bóveda

    con su ejército descender,

    solía desplegar con ingenio

    las virtudes primorosas de su arte.

    Cual ave sideral, habitué en el espacio infinito.

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